Vaporizador y salud: lo que demuestran los estudios y lo que sigue sin respuesta

Un vaporizador de hierba seca puede reducir la exposición a ciertos productos de combustión en comparación con fumar. Sin embargo, no hace que el cannabis sea inocuo para la salud: el THC sigue siendo absorbido y puede causar deterioro agudo. La evidencia directa sobre enfermedades a largo plazo específicamente en el uso de vaporizadores de hierba seca es limitada. Por ello, resultan decisivas tres preguntas separadas: qué se inhala, qué efectos agudos se producen y qué consecuencias a largo plazo han sido investigadas. Muheriwa-Matemba et al. (2024) Abrams et al. (2007) Spindle et al. (2018)

¿A qué productos se aplica este panorama general?

Se trata de dispositivos que calientan flores de cannabis secas. Los cartuchos de THC, los aceites, el dabbing y los cigarrillos electrónicos de nicotina son categorías de productos independientes. En los estudios poblacionales, «vapeo de cannabis» designa con frecuencia varias de estas categorías a la vez. Si no se registró el tipo de producto, el resultado no puede atribuirse específicamente a un vaporizador de hierba seca. Asimismo, el cannabis de prescripción médica y el consumo recreativo difieren en cuanto a indicación, comorbilidades y uso. Muheriwa-Matemba et al. (2024) Sun et al. (2026)

Las siguientes secciones constituyen una revisión bibliográfica basada en la evidencia a partir de una biblioteca de estudios seleccionados. No son una revisión sistemática propia ni una recomendación terapéutica individual. La calidad científica no depende aquí del mayor número posible de referencias, sino de si la fuente correspondiente respalda la afirmación concreta.

¿Qué ventajas frente al humo han sido investigadas directamente?

En el ensayo piloto aleatorizado de Abrams con 18 participantes se compararon cigarrillos de cannabis estandarizados con un Volcano. La exposición al THC resultó similar en ambas condiciones; la concentración de CO en el aire espirado fue menor con el vaporizador. Con ello se midió un marcador objetivo de combustión. Las enfermedades a largo plazo no formaron parte de los criterios de valoración. Abrams et al. (2007)

Lanz examinó cinco dispositivos en laboratorio. El trabajo demuestra que la transferencia de cannabinoides y la descarboxilación pueden evaluarse de forma específica para cada dispositivo. No incluye participantes humanos ni una evaluación toxicológica completa de todos los componentes del aerosol. Por ello, sus resultados no pueden traducirse en un porcentaje como «95 % menos dañino». Lanz et al. (2016)

La conclusión sanitaria razonable sigue siendo limitada: evitar la combustión puede reducir ciertas exposiciones. En qué medida eso modifica el riesgo de enfermedades concretas debe investigarse por separado. El precio de un producto, un método de calentamiento determinado o un aerosol percibido como agradable no sustituye a esa investigación.

¿Puede un vaporizador producir efectos más intensos que fumar?

Sí, bajo determinadas condiciones. Spindle y sus colegas estudiaron a 17 adultos que no habían consumido cannabis en el último mes. Cada persona participó en seis sesiones con placebo, con dosis nominales de 10 o 25 mg de THC y con diferentes vías de inhalación. Con la misma dosis nominal, numerosos efectos agudos fueron más pronunciados tras la vaporización. En la condición de 25 mg, las concentraciones máximas medias en sangre total fueron de 14,4 ng/ml tras la vaporización y de 10,2 ng/ml tras fumar. Spindle et al. (2018)

Estos valores no son objetivos de dosificación individuales. Describen medias grupales de un pequeño estudio de laboratorio y no una biodisponibilidad general. La dosis estaba enmascarada; no se aplicó un procedimiento de doble simulacro para enmascarar la vía de inhalación, reconocible visualmente. Además, se fumó en pipa, no con un porro de tabaco. Estos detalles son esenciales cuando los resultados se trasladan a una comparación práctica.

Una menor irritación por el humo no es, por tanto, un indicador fiable de un efecto más débil del THC. Una ventaja técnica en la transferencia puede ir acompañada de un deterioro agudo más intenso. A la inversa, este estudio no permite establecer una regla de conversión fija entre un porro y un vaporizador de hierba seca. Spindle et al. (2018)

¿Mejora la función pulmonar al cambiar al vaporizador?

Un pequeño estudio de antes y después analizó a 20 consumidores habituales de cannabis con molestias respiratorias durante un mes. El análisis central incluyó a doce personas sin enfermedad respiratoria intercurrente. Los síntomas autoinformados y la capacidad vital forzada FVC mejoraron; el cambio en el volumen espiratorio forzado en el primer segundo FEV1 no alcanzó significación estadística. No hubo grupo de control aleatorizado. Van et al. (2010)

El hallazgo justifica más investigación, pero no una promesa de curación. Sin grupo de control, resulta difícil descartar, entre otros factores, variaciones naturales, expectativas y cambios en el consumo general. La selección de las doce personas puede influir adicionalmente en el resultado. La afirmación «los vaporizadores mejoran la función pulmonar» sería, por tanto, demasiado general.

Un estudio transversal en línea encontró menos síntomas respiratorios autoinformados en usuarios que vaporizaban hierba seca como método principal. De 6.883 personas evaluables, solo 152 pertenecían a este grupo. El modo de uso y los síntomas se recogieron simultáneamente; la autoselección y el autoinforme limitan la validez de los resultados. Se trata de una asociación, no de un efecto del cambio demostrado experimentalmente. Earleywine et al. (2007)

¿Qué indican los estudios respiratorios más recientes?

El estudio transversal CANUCK comparó a 139 fumadores de cannabis con 57 personas que nunca habían fumado y combinó cuestionarios, pruebas de función pulmonar, técnicas de imagen y análisis del epitelio de las vías respiratorias. Una mayor exposición al humo de cannabis se asoció con varios hallazgos desfavorables. Sin embargo, el 84 por ciento del grupo de cannabis informó consumo actual o pasado de tabaco o vapeo de nicotina. El estudio no aísla, por tanto, ni un efecto puro del cannabis ni un efecto del vaporizador de hierba seca. Leung et al. (2026)

Un análisis longitudinal del estudio PATH con 5.211 adultos jóvenes examinó la aparición de nuevos síntomas respiratorios. Para el vapeo exclusivo de cannabis, la odds ratio ajustada fue de 0,93 con un intervalo de confianza del 95 % muy amplio, de 0,20 a 4,43. El hallazgo, estadísticamente no significativo, no descarta un perjuicio relevante. El reducido tamaño del grupo de vapeo y la imprecisa distinción entre productos limitan adicionalmente las conclusiones. Sun et al. (2026)

¿Qué riesgos siguen siendo relevantes con independencia de la combustión?

El estudio NIDA con 20 personas detectó un aumento de la frecuencia cardíaca tras la administración activa de cannabis fumado, vaporizado y oral. Eliminar el humo no suprime, por tanto, todos los efectos sistémicos agudos. Los estudios sobre absorción y efectos subjetivos procedentes de esta cohorte no deben contabilizarse como muestras independientes entre sí. Newmeyer et al. (2017) Newmeyer et al. (2016)

Para los riesgos a más largo plazo, la distinción según la forma de consumo suele ser insuficiente. Un metaanálisis sobre resultados psicóticos encontró, en el grupo de mayor consumo frente a no consumidores, una OR de 3,90 (IC del 95 %: 2,84–5,34). Se trata de una asociación observada en grupos, no de un pronóstico individual ni de una cifra de riesgo específica del vaporizador de hierba seca. Marconi et al. (2016)

La revisión sobre trastornos por consumo de cannabis abarcó 21 estudios. En conjunto, el 22 por ciento de las personas con consumo de cannabis presentaba un trastorno por consumo de cannabis (IC del 95 %: 18–26 por ciento), con una marcada dependencia de la población y los criterios diagnósticos empleados. La prevalencia no equivale al riesgo futuro de una persona concreta. La cifra histórica generalizada del «nueve por ciento desarrolla dependencia» no refleja adecuadamente estas diferencias. Leung et al. (2020)

¿Qué solidez tienen las afirmaciones sobre enfermedades cardiovasculares?

Un metaanálisis más reciente de 24 estudios observacionales reportó asociaciones positivas entre el consumo de cannabis y el síndrome coronario agudo, el accidente cerebrovascular y la muerte cardiovascular. Una revisión anterior, en cambio, no encontró asociaciones agrupadas estadísticamente significativas y registró una heterogeneidad muy elevada. Las diferencias en la selección de estudios, la exposición y el análisis deben mantenerse visibles. Ninguno de los dos trabajos ofrece una cifra de riesgo individual precisa para un vaporizador de hierba seca específico. Storck et al. (2025) Theerasuwipakorn et al. (2023)

La conclusión correcta no es, por tanto, ni «el cannabis protege el corazón» ni «cualquier consumo provoca un infarto». Existen señales de riesgo relevantes cuya magnitud exacta y atribución causal están limitadas por los datos predominantemente observacionales. Una comparativa de dispositivos no puede sustituir una valoración médica individualizada de beneficios y riesgos.

¿Por qué no existe una temperatura saludable universal?

La temperatura indicada, la temperatura real del material y la composición del aerosol son magnitudes distintas. La biblioteca de estudios no define ninguna configuración que elimine todos los riesgos relevantes con independencia del dispositivo o del producto. Además, una menor carga térmica no equivale sin más a una menor absorción de THC. Lo determinante es el patrón de exposición global. Lanz et al. (2016) Hazekamp et al. (2006)

¿Qué afirmaciones son sólidas para tomar decisiones?

Estudios de laboratorio y en humanos respaldan directamente la menor exposición a determinados marcadores de combustión con el procedimiento de vaporizador de hierba seca estudiado. Los efectos agudos del THC persisten y pueden ser más intensos con una administración eficiente. Las observaciones sobre una menor sintomatología respiratoria son de interés, pero no sustituyen a resultados controlados a largo plazo. Esta biblioteca no cuenta con una prueba de superioridad sanitaria exhaustivamente validada para modelos de dispositivos actuales concretos. Abrams et al. (2007) Spindle et al. (2018) Van et al. (2010) Lanz et al. (2016)

Más detalles en Vaporización y combustión, la comparativa respiratoria y la clasificación de la microdosificación. La selección de dispositivos y los precios corresponden a la guía de compra; deben separarse de los hallazgos sanitarios aquí presentados.

Estudios en detalle: métodos, resultados y limitaciones

Los siguientes recuadros permiten comprender las fuentes principales y los límites de su aplicabilidad. Un estudio de dispositivos o de farmacocinética no constituye automáticamente una prueba de seguridad sanitaria a largo plazo. En los artículos técnicos, los estudios suelen ser relevantes únicamente para la delimitación expresamente indicada entre afirmaciones de salud y de rendimiento.

Muestra compartida: Las publicaciones de Newmeyer S05/S06/S07 mencionadas aquí proceden de la misma cohorte NIDA de 20 personas. No se contabilizan como muestras independientes.

Muheriwa-Matemba SR et al. (2024)

Estudio
Revisión sistemática
Muestra
42 publicaciones incluidas: 6 informes de casos, 21 revisiones, 15 estudios empíricos; entre los trabajos empíricos, 2 ECA, 5 análisis retrospectivos, 3 estudios longitudinales y 3 transversales.
Comparación y medición
Web of Science, ProQuest, PsycINFO, Scopus, Embase y Medline; trabajos revisados por pares de 2009 a 2023; PRISMA; únicamente estudios con forma de consumo documentada.
Aleatorización y enmascaramiento
No a nivel de revisión; solo una pequeña parte de los estudios primarios era aleatorizada.
Resultado
El consumo fumado se asoció de forma más consistente con molestias y enfermedades respiratorias; los comestibles mostraron apenas efectos respiratorios directos; la taquicardia se reportó en varias formas de consumo.
Puntos fuertes
Adaptado específicamente a la forma de consumo; búsqueda amplia en bases de datos; distingue entre fumar, vapear, vía oral y dabbing.
Limitaciones y posible sesgo
Evidencia muy heterogénea; incluye revisiones e informes de casos junto con estudios primarios; sin metaanálisis; los propios autores califican de preliminares las conclusiones específicas por vía de administración.

Muheriwa-Matemba SR, Baral A, Abdshah A, Diggs BA, Gerber Collazos KS, Morris KB, Messiah SE, Vidot DC. 2024. Cardiovascular and Respiratory Effects of Cannabis Use by Route of Administration: A Systematic Review. Substance use & misuse. DOI: 10.1080/10826084.2024.2341317 · PMID 38644600

Abrams DI et al. (2007)

Estudio
Estudio piloto controlado aleatorizado, mediciones repetidas
Muestra
18 consumidores de cannabis sanos en régimen de internamiento
Comparación y medición
Comparación entre cigarrillo de cannabis estandarizado fumado y vaporizador Volcano; THC en plasma, CO exhalado, efectos fisiológicos y neuropsicológicos.
Aleatorización y enmascaramiento
Sí. La potencia del cannabis (1,7 %, 3,4 %, 6,8 % de THC) y el sistema de administración se asignaron de forma aleatoria a lo largo de seis días de estudio.
Resultado
La exposición al THC fue similar entre fumar y vaporizar; el CO exhalado fue significativamente menor tras la vaporización; no se registraron eventos adversos graves.
Puntos fuertes
Comparación directa y controlada cara a cara; biomarcadores objetivos; diseño aleatorizado.
Limitaciones y posible sesgo
Muestra muy pequeña; carácter piloto; potencias de THC antiguas y bajas en comparación con los productos actuales; sin criterios de valoración a largo plazo.

Abrams DI, Vizoso HP, Shade SB, Jay C, Kelly ME, Benowitz NL. 2007. Vaporization as a smokeless cannabis delivery system: a pilot study. Clinical pharmacology and therapeutics. DOI: 10.1038/sj.clpt.6100200 · PMID 17429350

Spindle TR et al. (2018)

Estudio
Estudio cruzado controlado dentro de los mismos participantes; dosis enmascarada, vía de inhalación reconocible.
Muestra
17 adultos sanos; 9 hombres, 8 mujeres; edad media 27,3 años; sin consumo de cannabis en el último mes.
Comparación y medición
Seis sesiones con un período de lavado de 1 semana; 0, 10 y 25 mg de THC, fumado o vaporizado respectivamente; efectos subjetivos, cognición, psicomotricidad, constantes vitales y THC en sangre.
Aleatorización y enmascaramiento
Orden de dosis aleatorizado dentro de los bloques de inhalación, orden de las vías de inhalación contrabalanceado. Enmascaramiento de la dosis; sin procedimiento doble ciego para enmascarar la vía de inhalación.
Resultado
La vaporización produjo, con la misma dosis de THC, efectos agudos generalmente más intensos y concentraciones máximas de THC en sangre más elevadas; con 25 mg, la Cmax fue de aproximadamente 14,4 ng/ml vaporizado frente a 10,2 ng/ml fumado.
Puntos fuertes
Condición placebo, comparación dentro de los mismos participantes, varias dosis y mediciones objetivas en sangre total.
Limitaciones y posible sesgo
n=17; solo usuarios poco frecuentes; estudio de laboratorio agudo; sin afirmaciones sobre morbilidad pulmonar o general a largo plazo.

Spindle TR, Cone EJ, Schlienz NJ, Mitchell JM, Bigelow GE, Flegel R, Hayes E, Vandrey R. 2018. Acute Effects of Smoked and Vaporized Cannabis in Healthy Adults Who Infrequently Use Cannabis: A Crossover Trial. JAMA network open. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2018.4841 · PMID 30646391 · PMC6324384

Sun R et al. (2026)

Estudio
Estudio observacional longitudinal nacional (PATH)
Muestra
5.211 adultos jóvenes (18–24 años) sin enfermedad respiratoria/pulmonar previa, oleadas 6→7.
Comparación y medición
Línea de base 2021, seguimiento hasta 2023; regresión logística multivariable con ajuste por demografía, otras sustancias, factores de salud, obesidad y frecuencia de consumo de cannabis.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
El uso exclusivo de vaporizador no se asoció de forma significativa con la aparición de nuevos síntomas respiratorios funcionalmente relevantes (AOR 0,93; IC muy amplio); uso exclusivo fumado AOR 3,04; uso dual AOR 4,36. Tras excluir a los consumidores de tabaco, solo el uso dual permaneció significativo.
Puntos fuertes
Muestra grande, longitudinal y representativa a nivel nacional; grupo basal libre de enfermedad respiratoria; ajuste por factores de confusión.
Limitaciones y posible sesgo
Solo el 2,1% correspondía a uso exclusivo de vaporizador → potencia estadística baja e IC muy amplio; el tipo de producto (vaporizador de hierba seca vs. aceite/cartucho) no se detalla con suficiente granularidad; datos basados en autoinforme.

Sun R, Benowitz NL, Hammond D, Mendez D, Warner KE. 2026. Cannabis Vaping, Smoking, and Dual Use and the Onset of Respiratory Symptoms Among U.S. Young Adults. American journal of preventive medicine. DOI: 10.1016/j.amepre.2026.108421 · PMID 42142848

Lanz C et al. (2016)

Estudio
Validación in vitro de dispositivo y aerosol
Muestra
Sin sujetos humanos; 5 vaporizadores comerciales de hierba seca, material vegetal con predominio de THC y CBD.
Comparación y medición
GC/MS para la recuperación de cannabinoides, HPLC para cannabinoides ácidos y descarboxilación; Volcano Medic, Plenty, Arizer Solo, DaVinci y dispositivo de gas.
Aleatorización y enmascaramiento
No aplicable.
Resultado
Los dispositivos eléctricos con control de temperatura descarboxilaron el THC/CBD de forma muy eficiente y suministraron cannabinoides de manera reproducible; en el dispositivo de gas se observó combustión.
Puntos fuertes
Métodos analíticos validados; varios dispositivos; medición directa de la transferencia de material.
Limitaciones y posible sesgo
Sin participantes humanos, sin criterios de valoración clínicos, sin análisis toxicológico exhaustivo del aerosol; generaciones de dispositivos antiguas.

Lanz C, Mattsson J, Soydaner U, Brenneisen R. 2016. Medicinal Cannabis: In Vitro Validation of Vaporizers for the Smoke-Free Inhalation of Cannabis. PloS one. DOI: 10.1371/journal.pone.0147286 · PMID 26784441 · PMC4718604

Van Dam NT, Earleywine M (2010)

Estudio
Estudio de intervención pre/post de un solo brazo
Muestra
20 consumidores habituales de cannabis con al menos dos síntomas respiratorios; 12 sin enfermedad respiratoria intercurrente constituyeron el análisis principal.
Comparación y medición
Un mes de cambio al vaporizador; nueve síntomas respiratorios subjetivos más espirometría (FEV1, FVC) antes y después de la intervención.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
En los 12 sin infección respiratoria, los síntomas mejoraron de forma notable; FVC de manera significativa; FEV1 con mejoría numérica, sin alcanzar por poco la significación estadística.
Puntos fuertes
Intervención prospectiva; espirometría objetiva además de los síntomas.
Limitaciones y posible sesgo
Muestra muy pequeña; sin grupo de control; la selección de los 12 participantes puede introducir sesgo; corta duración; sin cegamiento.

Van Dam NT, Earleywine M. 2010. Pulmonary function in cannabis users: Support for a clinical trial of the vaporizer. The International journal on drug policy. DOI: 10.1016/j.drugpo.2010.04.001 · PMID 20451365

Earleywine M, Barnwell SS (2007)

Estudio
Encuesta transversal en línea
Muestra
6.883 participantes válidos; solo 152 (2,2 %) usaban vaporizador como método principal.
Comparación y medición
Autoinforme sobre forma de consumo, edad, sexo, cantidad de cigarrillos y cannabis, y seis síntomas respiratorios; regresión logística.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
El uso del vaporizador como método principal se asoció, tras el ajuste estadístico, con menos síntomas respiratorios autoinformados (aproximadamente OR 0,40).
Puntos fuertes
Muestra total muy amplia; ajuste por los principales factores de confusión.
Limitaciones y posible sesgo
Diseño transversal; autoselección a través de listas de correo relacionadas con el cannabis; autoinforme; solo 152 usuarios principales de vaporizador; no establece causalidad.

Earleywine M, Barnwell SS. 2007. Decreased respiratory symptoms in cannabis users who vaporize. Harm reduction journal. DOI: 10.1186/1477-7517-4-11 · PMID 17437626 · PMC1853086

Leung C et al. (2026)

Estudio
Estudio clínico multimodal de corte transversal
Muestra
139 fumadores de cannabis estratificados por joint-years (≤5, >5–20, >20) y 57 nunca fumadores; 48% hombres, mediana de edad 27 años; el 84% del grupo de cannabis con tabaquismo activo/previo o uso de vaporizadores de e-líquido.
Comparación y medición
SGRQ/CAT, espirometría, pletismografía, medición de la difusión, TC, RM con 129Xe hiperpolarizado, broncoscopía/cepillados de vías aéreas, expresión génica inmune/mucínica y cultivo celular.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
Los grupos con consumo de cannabis en forma fumada reportaron más síntomas respiratorios; la exposición alta en joint-years se asoció con peores parámetros de flujo/relación, mayor presencia de anomalías enfisematosas/de ventilación y una firma epitelial inmune/MUC5AC alterada.
Puntos fuertes
Fenotipificación objetiva muy avanzada; grupos por dosis; imagen + fisiología + biología molecular; ajuste por tabaco/vapeo, entre otros factores.
Limitaciones y posible sesgo
Diseño transversal, por lo que no permite establecer causalidad; proporción muy elevada de coexposición a tabaco/vapeo; confusión residual.

Leung C, Gilchrist CL, Wang CJ, Liggins JA, Li X, Yang J, Cheung CY, Gerayeli FV, Singhera GK, Hsu WJ, Lidher LS, Moo K, Leyson E, Dhillon SS, Shaipanich T, Leipsic JA, Guenette JA, Rayment JH, Kirby M, Gershon AS, Sadatsafavi M, Tan WC, Parraga G, Carlsten C, Eddy RL, Sin DD, Leung JM. 2026. Clinical, physiological, imaging and molecular responses to cannabis smoking: the Canadian Users of Cannabis Smoke (CANUCK) study. The European respiratory journal. DOI: 10.1183/13993003.01659-2025 · PMID 41198398 · PMC12805821

Newmeyer MN et al. (2017)

Estudio
Estudio controlado dentro del mismo sujeto (within-subject) con condición placebo
Muestra
20 participantes: 11 consumidores habituales y 9 consumidores ocasionales de cannabis
Comparación y medición
Placebo frente a cannabis activo (6,9% de THC, aproximadamente 54 mg) fumado, vaporizado o administrado por vía oral; efectos subjetivos, frecuencia cardíaca y CO espirado.
Aleatorización y enmascaramiento
Protocolo de estudio controlado; la misma cohorte NIDA de diseño cruzado se describió como aleatorizada y doble ciego en los trabajos relacionados.
Resultado
Fumar y vaporizar incrementaron los efectos subjetivos; la frecuencia cardíaca aumentó tras todas las formas activas de consumo; fumar elevó el CO de forma significativamente mayor que la vaporización.
Puntos fuertes
Comparación directa entre tres vías de administración; variable objetiva de CO; análisis separado de usuarios habituales y ocasionales.
Limitaciones y posible sesgo
Muestra muy pequeña; dosis elevada; diferencias de tolerancia; varias publicaciones utilizan la misma cohorte y no pueden contarse como estudios independientes.

Newmeyer MN, Swortwood MJ, Abulseoud OA, Huestis MA. 2017. Subjective and physiological effects, and expired carbon monoxide concentrations in frequent and occasional cannabis smokers following smoked, vaporized, and oral cannabis administration. Drug and alcohol dependence. DOI: 10.1016/j.drugalcdep.2017.02.003 · PMID 28407543

Newmeyer MN et al. (2016)

Estudio
Estudio farmacocinético aleatorizado, doble ciego y cruzado
Muestra
La misma cohorte controlada del NIDA: 11 usuarios frecuentes y 9 ocasionales (n=20).
Comparación y medición
PK en sangre durante 54 h (usuarios ocasionales) y 72 h (usuarios frecuentes) tras la administración de cannabis fumado, vaporizado y oral.
Aleatorización y enmascaramiento
Sí; PubMed clasifica el estudio como ECA, cruzado y doble ciego.
Resultado
La vía fumada y la vaporizada mostraron una PK de cannabinoides relativamente similar; tras el cannabis oral se observaron concentraciones más elevadas de THCCOOH y glucurónidos, así como perfiles temporales distintos.
Puntos fuertes
PK muy detallada; dosis estandarizada; múltiples vías de administración; serie de muestras prolongada.
Limitaciones y posible sesgo
Sin criterio de valoración clínico de daño a largo plazo; mismos participantes que en varias publicaciones de Newmeyer/Swortwood.

Newmeyer MN, Swortwood MJ, Barnes AJ, Abulseoud OA, Scheidweiler KB, Huestis MA. 2016. Free and Glucuronide Whole Blood Cannabinoids’ Pharmacokinetics after Controlled Smoked, Vaporized, and Oral Cannabis Administration in Frequent and Occasional Cannabis Users: Identification of Recent Cannabis Intake. Clinical chemistry. DOI: 10.1373/clinchem.2016.263475 · PMID 27899456

Marconi A et al. (2016)

Estudio
Revisión sistemática y metaanálisis dosis-respuesta
Muestra
571 referencias; 18 estudios en la revisión sistemática, 10 en el metaanálisis; 66.816 personas.
Comparación y medición
Bases de datos electrónicas y búsqueda manual; efectos aleatorios; relación dosis-respuesta modelada a partir de datos resumidos publicados.
Aleatorización y enmascaramiento
No; estudios observacionales.
Resultado
Grupo de mayor consumo frente a no consumidores: OR 3,90 (IC 95% 2,84–5,34) para esquizofrenia/resultados psicóticos; patrón dosis-respuesta.
Puntos fuertes
Muestra agregada amplia; pregunta de dosis-respuesta explícita; señal direccional consistente.
Limitaciones y posible sesgo
Datos observacionales; definiciones heterogéneas de «consumo elevado»; confusión residual/causalidad inversa no descartable por completo.

Marconi A, Di Forti M, Lewis CM, Murray RM, Vassos E. 2016. Meta-analysis of the Association Between the Level of Cannabis Use and Risk of Psychosis. Schizophrenia bulletin. DOI: 10.1093/schbul/sbw003 · PMID 26884547 · PMC4988731

Leung J et al. (2020)

Estudio
Revisión sistemática y metaanálisis de estudios epidemiológicos
Muestra
1.383 resultados; 21 estudios incluidos.
Comparación y medición
PubMed, Global Burden of Disease y búsquedas adicionales; resultados de TUC basados en DSM/CIE; efectos aleatorios y metarregresión.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
Entre personas con cualquier consumo de cannabis: 22% de TUC agrupado, 13% de abuso, 13% de dependencia; en cohortes de consumidores jóvenes habituales, el riesgo estimado de dependencia fue del 33% (22–44%).
Puntos fuertes
Distingue el riesgo entre consumidores de la prevalencia en la población general; criterios diagnósticos.
Limitaciones y posible sesgo
Alta heterogeneidad y dependencia de la población y las definiciones; el 33% no es aplicable a «todos los consumidores de cannabis».

Leung J, Chan GCK, Hides L, Hall WD. 2020. What is the prevalence and risk of cannabis use disorders among people who use cannabis? a systematic review and meta-analysis. Addictive behaviors. DOI: 10.1016/j.addbeh.2020.106479 · PMID 32485547

Storck W et al. (2025)

Estudio
Revisión sistemática y metaanálisis de estudios farmacoepidemiológicos
Muestra
24 estudios de 3.012 resultados: 17 transversales, 6 de cohortes, 1 de casos y controles.
Comparación y medición
PubMed, Web of Science, Scopus; estudios 2016–enero 2023; PROSPERO; ROBINS-E; estimadores de efecto ajustados agrupados, efectos aleatorios.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
SCA RR 1,29; ictus RR 1,20; muerte cardiovascular RR 2,10; análisis de cohortes similar para SCA.
Puntos fuertes
Metodología actualizada; ROBINS-E; solo estimadores ajustados; análisis de sensibilidad en cohortes.
Limitaciones y posible sesgo
No aleatorizado; vías de administración y dosis frecuentemente desconocidas; clasificación de la exposición de fuentes administrativas; posible confusión residual.

Storck W, Elbaz M, Vindis C, Déguilhem A, Lapeyre-Mestre M, Jouanjus E. 2025. Cardiovascular risk associated with the use of cannabis and cannabinoids: a systematic review and meta-analysis. Heart (British Cardiac Society). DOI: 10.1136/heartjnl-2024-325429 · PMID 40527600

Theerasuwipakorn N et al. (2023)

Estudio
Revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales
Muestra
20 estudios, con un total de 183.410.651 registros/pacientes; 4 cohortes prospectivas, 9 cohortes retrospectivas, 7 transversales.
Comparación y medición
PubMed, Scopus/EMBASE, Cochrane hasta julio de 2022; MOOSE/PRISMA; Newcastle-Ottawa; efectos aleatorios; pruebas de sesgo de publicación.
Aleatorización y enmascaramiento
No.
Resultado
Ninguna asociación agrupada estadísticamente significativa para IM (OR 1,29; IC 0,80–2,08), ictus (OR 1,35; 0,74–2,47) ni eventos CV combinados; heterogeneidad muy alta.
Puntos fuertes
Enorme base de datos agregada; evaluación de la calidad; estimadores ajustados.
Limitaciones y posible sesgo
I² aproximadamente 97–99%; grandes conjuntos de datos administrativos predominan; vía de administración, dosis, duración y propósito generalmente desconocidos.

Theerasuwipakorn N, Prechawat S, Chokesuwattanaskul R, Siranart N, Marsukjai A, Thumtecho S, Rungpradubvong V. 2023. Cannabis y eventos cardiovasculares adversos: una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales. Toxicology reports. DOI: 10.1016/j.toxrep.2023.04.011 · PMID 37168078 · PMC10165401

Hazekamp A et al. (2006)

Estudio
Estudio de evaluación de dispositivo y dosis con componentes analíticos y clínicos
Muestra
Caracterización primaria del dispositivo en laboratorio; la parte con participantes humanos analiza el balance de inhalación y exhalación; el número exacto de participantes no se indica en el resumen.
Comparación y medición
Variación de temperatura, muestra y volumen del globo; variabilidad inter e intra dispositivo; dosis de THC cargada frente a dosis suministrada; mediciones clínicas de inhalación.
Aleatorización y enmascaramiento
No/ningún ECA clásico.
Resultado
En promedio, aproximadamente el 54 % de la dosis de THC cargada llegó al globo; aproximadamente el 35 % del THC inhalado fue exhalado nuevamente.
Puntos fuertes
Validación de reproducibilidad y dosis; base metodológica fundamental para estudios posteriores con el Volcano.
Limitaciones y posible sesgo
Sin toxicología a largo plazo; hardware y productos desactualizados; las conclusiones relacionadas con la salud son indirectas.

Hazekamp A, Ruhaak R, Zuurman L, van Gerven J, Verpoorte R. 2006. Evaluation of a vaporizing device (Volcano) for the pulmonary administration of tetrahydrocannabinol. Journal of pharmaceutical sciences. DOI: 10.1002/jps.20574 · PMID 16637053

Preguntas frecuentes

¿A qué productos se aplica este panorama general?

Se trata de dispositivos que calientan flores de cannabis secas. Los cartuchos de THC, los aceites, el dabbing y los cigarrillos electrónicos de nicotina son categorías de productos independientes. En los estudios poblacionales, «vapeo de cannabis» designa con frecuencia varias de estas categorías a la vez. Si no se registró el tipo de producto, el resultado no puede atribuirse específicamente a un vaporizador de hierba seca. Asimismo, el cannabis de prescripción médica y el consumo recreativo difieren en cuanto a indicación, comorbilidades y uso. Muheriwa-Matemba et al. (2024) Sun et al. (2026)

¿Qué ventajas frente al humo han sido investigadas directamente?

En el ensayo piloto aleatorizado de Abrams con 18 participantes se compararon cigarrillos de cannabis estandarizados con un Volcano. La exposición al THC resultó similar en ambas condiciones; la concentración de CO en el aire espirado fue menor con el vaporizador. Con ello se midió un marcador objetivo de combustión. Las enfermedades a largo plazo no formaron parte de los criterios de valoración. Abrams et al. (2007)

¿Puede un vaporizador producir efectos más intensos que fumar?

Sí, bajo determinadas condiciones. Spindle y sus colegas estudiaron a 17 adultos que no habían consumido cannabis en el último mes. Cada persona participó en seis sesiones con placebo, con dosis nominales de 10 o 25 mg de THC y con diferentes vías de inhalación. Con la misma dosis nominal, numerosos efectos agudos fueron más pronunciados tras la vaporización. En la condición de 25 mg, las concentraciones máximas medias en sangre total fueron de 14,4 ng/ml tras la vaporización y de 10,2 ng/ml tras fumar. Spindle et al. (2018)

Bibliografía

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  2. Abrams DI, Vizoso HP, Shade SB, Jay C, Kelly ME, Benowitz NL. 2007. Vaporization as a smokeless cannabis delivery system: a pilot study. Clinical pharmacology and therapeutics. DOI: 10.1038/sj.clpt.6100200 · PMID 17429350
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  15. Hazekamp A, Ruhaak R, Zuurman L, van Gerven J, Verpoorte R. 2006. Evaluation of a vaporizing device (Volcano) for the pulmonary administration of tetrahydrocannabinol. Journal of pharmaceutical sciences. DOI: 10.1002/jps.20574 · PMID 16637053

Estado editorial: 10 de septiembre de 2026. Panorama basado en evidencia a partir de una biblioteca seleccionada de 34 publicaciones; sin búsqueda bibliográfica sistemática propia ni revisión médica. Se contrastaron las referencias bibliográficas y los resúmenes disponibles; los trabajos clave de Spindle (2018) y Lanz (2016) se verificaron adicionalmente en texto completo en acceso abierto. Las recomendaciones técnicas de selección y mantenimiento deben distinguirse de las pruebas sanitarias. Nuevos datos pueden modificar esta valoración.

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