El Goblin Vaporizer de Greendream llama la atención antes incluso de producir vapor. Su silueta de duende lo diferencia de cualquier otro dispositivo del mercado. Pero no es solo estética: por dentro funciona con butano y convección real, lo que significa que el aire caliente pasa a través de la hierba en lugar de quemarla por contacto directo. Temperatura máxima de 220 °C, calentamiento en unos 20 segundos y sin batería que cargar. Para sesiones al aire libre, festivales o cualquier situación sin enchufe cerca, esa simplicidad es una ventaja clara. Es compatible con pipas de agua, algo nada habitual en un vaporizador de butano por convección. La cámara está pensada para cargas pequeñas, una o dos sesiones por llenado, lo que mantiene la calidad del vapor constante. Greendream lo respalda con un año de garantía. El Goblin está pensado para quienes valoran el sabor de la convección sin complicaciones de carga. Solo hay que rellenar el butano, calentar y disfrutar. Su aspecto singular también lo convierte en una pieza de colección.
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